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Darío Aranda: “El extractivismo no genera desarrollo local, ni trabajo, ni cuidado del ambiente”

El reconocido periodista especializado en extractivismo, Darío Aranda, ofrece una contundente crítica a las prácticas extractivas en América Latina. Basándose en su experiencia y análisis, Aranda desmitifica la idea de que la explotación intensiva de recursos naturales conduce al desarrollo, genera empleo genuino o respeta el medio ambiente. En esta nota, exploramos las principales ideas de Aranda sobre los impactos negativos del extractivismo en la región.

Un modelo que perpetúa la pobreza y el saqueo

Desde el inicio de su análisis, Aranda es categórico: “el extractivismo no genera desarrollo local ni empleo, y la historia demuestra que este modelo no ha sacado a ningún país de la pobreza en América Latina”. Esta afirmación, respaldada por la observación de casos como la falta de desarrollo local tras años de actividad en zonas como Vaca Muerta, cuestiona la narrativa optimista que a menudo acompaña a los proyectos extractivos. Aranda describe este modelo como un “saqueo” de los recursos naturales que no se traduce en beneficios tangibles para las comunidades locales ni en mejoras en servicios públicos esenciales como la educación y la salud.

Territorios de sacrificio y desigualdad ambiental

Uno de los conceptos clave que Aranda introduce es el de “territorio de sacrificio”. Describe cómo ciertas comunidades y sus entornos son explotados en detrimento de su bienestar, marcando una profunda desigualdad en la distribución de los costos ambientales. “Se introduce el concepto de ‘territorio de sacrificio’, donde ciertas comunidades y sus recursos son explotados en detrimento de su bienestar”, señala el periodista. Esta lógica implica que algunas vidas y territorios son considerados menos valiosos en pos de la extracción de recursos, generando graves consecuencias para la salud y el tejido social de las áreas afectadas.

Salud en riesgo y falta de regulación estatal

Aranda también aborda el grave impacto del extractivismo en la salud de las poblaciones. Menciona la preocupante conexión entre el uso de agrotóxicos y el aumento de casos de cáncer y abortos espontáneos en diversas provincias. “Aranda menciona la epidemia de cáncer y los abortos espontáneos que afectan a mujeres en diversas provincias, sugiriendo un vínculo con el uso de agrotóxicos”. Esta situación se agrava por la “falta de regulación sobre el uso de agrotóxicos y la incapacidad del Estado para proteger a la población”, evidenciando una complicidad entre gobiernos y multinacionales que priorizan los intereses económicos por encima de la salud y el ambiente.

Un llamado a la reflexión y al cambio

La crítica de Darío Aranda no se limita a señalar los problemas, sino que también invita a la reflexión sobre el modelo de producción y el rol del Estado. “¿Por qué algunas actividades humanas se consideran aceptables a pesar de sus costos ambientales, sugiriendo que se deben implementar medidas estatales para mitigar estos impactos?”, cuestiona Aranda, planteando la necesidad de un cambio radical que priorice la salud, la democracia y la justicia ambiental. Su visión de un país donde “se priorice la salud y la democracia, donde todos los ciudadanos tengan el mismo valor independientemente de su origen”, nos interpela a imaginar y construir un futuro más sostenible y equitativo, alejándonos de un modelo extractivista que, según su análisis, solo genera pobreza, contaminación y desigualdad.

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